Más de 170.000 niños y niñas recibirán el bono escolar en marzo

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Por segundo año consecutivo, la Administración Nacional de Educación Pública entregará a más de 170.000 niños y niñas el bono escolar “Vuelta a clases”. El apoyo económico, que se otorgará en marzo, incluirá a los escolares de los quintiles 1, 2 y 3. Las autoridades prevén su universalización en la escuela pública hacia 2028.

En 2025, luego de las vacaciones de julio, más de 114.000 estudiantes recibieron por primera vez el bono escolar valuado en 2.500 pesos, una de las apuestas de la actual administración para enfrentar la vulnerabilidad que padecen las infancias de los quintiles más pobres. Este año el beneficio alcanzará también al quintil 3, lo que permitirá que sean más de 170.000 niños y niñas los que reciban el bono.  

La directora general de Educación Inicial y Primaria, Gabriela Salsamendi, informó que en 2027 el bono se entregará a estudiantes de los quintiles 1, 2, 3 y 4, que en la actualidad equivalen a 229.922 estudiantes. En tanto, con la universalización del beneficio prevista para 2028, el apoyo será recibido por alrededor de 305.798 niños y niñas.

Por su parte, el presidente de la ANEP, Pablo Caggiani, indicó que “los temas de pobreza infantil pueden ser pensados solo en términos de la línea de pobreza, pero de esa manera no se resuelve un problema complejo de carácter multidimensional”.

En este sentido, dio cuenta que el bono escolar constituye una de las iniciativas tendientes a incidir en esta realidad. “Tenemos desafíos relacionados con mejorar la equidad de los aprendizajes y la extensión del tiempo educativo, porque esto permite una mayor integralidad al currículo, pero además otorga más tiempo de cuidado y alimentación. Es decir, habilita una serie de aspectos que exceden lo educativo. El bono se inscribe en este conjunto de políticas: duplicar las propuestas de tiempo educativo, universalización de los 3 años, mejora de la asistencia y apoyos económicos orientados a la protección de las trayectorias de las infancias”.

Con respecto a la ampliación del tiempo educativo, Caggiani afirmó que su puesta en marcha también está relacionada con el fortalecimiento de los programas de alimentación. “Si trabajamos con estudiantes que atraviesan situaciones vinculadas a privaciones o a vulnerabilidades relacionadas con la pobreza, la comida no solo tiene un factor educativo, sino que también tiene que ver con el desarrollo de los gurises”.

Caggiani hizo énfasis en la importancia de entregar el bono en marzo y en su capacidad de incidir en la asistencia desde el inicio de clases, ya que “permite a las familias abordar de otra forma lo que sucede a principio de año. La canasta escolar en marzo es mucho más cara que en el resto del año, por ello apoyamos a las familias en aquellas cosas que se necesitan al inicio de cursos: túnica, mochila, championes y útiles, y que condicionan en buena parte la asistencia”.

En este sentido, Salsamendi expresó que “el bono repercute en las trayectorias educativas. Muchas veces los niños nos comentan a las maestras que no fueron a clase porque tenían los championes mojados o porque llovía y no tenían los implementos para trasladarse a la escuela. Aportar este bono a las familias para que ayuden a los niños en esos aspectos, impacta fuertemente en la mejora y protección de las trayectorias educativas”.

En relación a la experiencia del año pasado al regreso de las vacaciones, Caggiani celebró que las familias lo utilizaron para comprar abrigo y calzado, principalmente. “Fue una primera experiencia que funcionó bastante bien; las evaluaciones fueron positivas en términos de cómo se pagó y de la cobertura”.

El presidente de la ANEP afirmó que este tipo de políticas tienen un correlato en la asistencia, que a su vez incide positivamente en los logros. “También repercuten sobre la convivencia y el sentimiento de pertenencia. Comer con otros en la escuela no es solamente comer, sino también compartir el pan en un espacio que no es un aula y que por lo tanto tiene un efecto sobre cómo se sienten los gurises en el centro educativo”.

En este sentido, señaló que cuando existe un plan de alimentación en las instituciones educativas, los estudiantes faltan menos. “Entonces no solo tienen más oportunidades de educarse sino que las familias tienen más tiempo de cuidado de los gurises y esto también es clave para su desarrollo”.

“En un escenario complicado que siempre tienen los presupuestos, el Estado prioriza a los gurises. Cuando el bono escolar se universalice estaremos por encima de una inversión de 20 millones de dólares por año. Hay una priorización muy clara de apoyar a los gurises que tienen más dificultades”, subrayó.


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