
En la sesión ordinaria del jueves 12 de marzo de la Junta Departamental de Durazno, el edil del Partido Nacional, Gabriel Díaz Landoni, retomó el debate sobre el funcionamiento del SUCIVE, especialmente en lo que refiere al valor de los aforos de los vehículos y su impacto en el monto de las patentes.
El curul comenzó valorando que el asunto hubiera sido llevado a sala días atrás por su correligionario Andrés Pereyra, lo que permitió -dijo- que varios ediles pudieran pronunciarse sobre un tema que, a su entender, genera preocupación entre los contribuyentes. A su juicio, el tiempo de intervención muchas veces resulta escaso para desarrollar todas las ideas, pero el intercambio permitió poner sobre la mesa inquietudes que merecen ser profundizadas.Entre ellas, mencionó el aumento de los aforos que sirven de base para calcular la patente de rodados. Señaló que inicialmente estos valores se ajustaban en torno al 4,5 %, cifra que posteriormente pasó al 5 %, lo que -según planteó- ha contribuido a incrementar el monto que pagan los propietarios de vehículos.
Díaz Landoni también hizo referencia a disposiciones del sistema que, según expresó, no siempre se aplican como está previsto. Recordó que existe un artículo que establece que los integrantes del SUCIVE designados por cada intendente deben reunirse el 31 de octubre de cada año para revisar los aforos de los vehículos. Sin embargo, afirmó que ese mecanismo no se estaría cumpliendo. Según expresó, así lo manifestó el propio César García en instancias anteriores de intercambio, lo que a su entender genera dudas sobre la forma en que se actualizan los valores.
El curul sostuvo además que existe una contradicción entre la depreciación natural de los vehículos usados y la evolución de las patentes. Señaló que, en términos generales, los automóviles pierden alrededor de un 10 % de su valor por año, mientras que el costo de la patente tiende a aumentar o a mantenerse en niveles cercanos a ese porcentaje.
Para ilustrar su argumento, mencionó un caso que -aseguró- puede documentarse con información que posee en carpeta. Se trata de un vehículo Toyota empadronado en el departamento de Artigas en 2018 que, según narró, figura aforado en unos 59.000 dólares, un valor que se aproxima al precio de una unidad nueva del mismo modelo, estimada en torno a los 60.000 dólares. “Ahí está la carreta delante de los bueyes”, fustigó.
A partir de ese ejemplo, el edil planteó una interrogante dirigida al propio sistema: si el SUCIVE establece esos valores para los vehículos, preguntó, ¿los adquiriría efectivamente a ese precio o se trata de cifras fijadas únicamente para calcular el tributo?





