
La última etapa de este domingo conectó Trinidad con Montevideo en los últimos 190 kilómetros de competencia. Viajaron por la Ruta 3 y finalmente la Ruta 1, para ingresar a la capital por la rambla portuaria, subir por la calle Florida hasta la Plaza Independencia, tomar la Av. 18 de Julio y llegar frente a la explanada de la Intendencia de Montevideo.
Pablo Bonilla es el campeón de la 81º Vuelta Ciclista del Uruguay; Roderyck Asconeguy ganó última etapa en MontevideoBonilla, la joven promesa de Náutico Boca del Cufré, de 21 años, partirá rumbo a Europa a perseguir su sueño de profesional con el título de la Vuelta bajo el brazo.
FUENTE: EL PAÍS
Después de 11 largos días de carrera por el interior del país, recorriendolo "desde un extremo al otro" como bien señala su inconfundible marcha, la Vuelta Ciclista del Uruguay terminó este domingo de Pascua en Montevideo, como así lo marca una larga tradición que ya supera tres cuartos de siglo a lo largo de 81 ediciones.
No fue una edición más la de 2026, porque la ganó una joven promesa del ciclismo uruguayo que llega a aprontar las valijas para partir rumbo a Europa, a perseguir su sueño de convertirse en ciclista profesional. Pero no se va con las manos vacías, sino que nada menos que con un título de la Vuelta Ciclista en su palmarés. Como el que muchos grandes corredores soñaron ganar, pero solo unos pocos elegidos lo consiguieron.
Pablo Bonilla (21 años) del Náutico Boca del Cufré agarró la malla en la tercera etapa que llegó a Mercedes, pero la perdió al día siguiente con el argentino Lucas Gaday del Dolores Cycles Club cuando el pelotón llegó a Salto.
El día marcado para recuperarla era el séptimo, en la contrarreloj. Pero el argentino la hizo mejor y parecía que el sueño se escapaba. Sin embargo, la etapa reina del pasado viernes, cuando la carrera viajó desde Rocha hacia Minas, lo volvió a vestir de amarillo.
Un estupendo ataque en equipo del Náutico logró abrir una brecha en el camino que llevó a Bonilla de nuevo a lo más alto de la general. Lugar que debió defender con uñas y dientes el día siguiente, cuando circunstancias de carrera lo dejaron desamparado en la punta y decidió atacar para defenderse, dando un golpe sobre la mesa y prácticamente sentenciando la historia.




