Díaz reivindicó la cultura como herramienta terapéutica para abordar consumos problemáticos de drogas

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Usuarios del dispositivo Ciudadela Flores con consumo problemático de drogas utilizan el taller de murga como espacio de expresión colectiva. En ese marco, fue presentada en el Palacio Legislativo la actividad “A todo trapo: la murga como puente para contar(se)”. “Este es el camino”, subrayó el prosecretario de Presidencia y presidente de la Junta Nacional de Drogas, Jorge Díaz.

La propuesta se enfoca en el rol de la cultura como herramienta de inclusión, expresión y transformación social. Se originó a partir del trabajo en el dispositivo Ciudadela Flores, donde, mediante un taller de murga, personas usuarias del servicio construyeron un espacio colectivo que hoy se expresa en el grupo "A todo trapo".


La actividad de este martes 21, impulsada por los diputados Ana Laura Melo y Pablo Inthamoussu, se basó en un conversatorio en el que participaron el prosecretario de Presidencia y presidente de la Junta Nacional de Drogas, Jorge Díaz; el secretario nacional de Drogas, Gabriel Rossi; la coordinadora del dispositivo Ciudadela Flores, Soledad Perdomo, y el director de la murga, Claudio Etcheverry. 

Estuvieron presentes la vicepresidenta, Carolina Cosse, el presidente de la Cámara de Representantes, Rodrigo Goñi, y el intendente de Flores, Diego Irazábal, entre otras autoridades.

El disfrute como forma de tratar el consumo de sustancias
Durante el conversatorio, el secretario nacional de Drogas, Gabriel Rossi, destacó que hay 34 Ciudadela en todo el país, dispositivos ambulatorios, coordinados entre el Estado y las intendencias.

“Celebro y me alegro de cómo la murga ha podido generar esto, y ha realizado 30 actuaciones”, sostuvo.

A su entender, el consumo de sustancias se asocia con el placer, y, en este caso, el taller de murga también brinda placer e impacta en una persona que tiene ese circuito de recompensa dañado. “Esto recompone”, dijo.

“Hacer algo que la persona disfrute es una forma de tratar el consumo de sustancias”, insistió.

Por su parte, el prosecretario de Presidencia, Jorge Díaz, resaltó el desafío que implica que aquellas personas que son muchas veces discriminadas, estigmatizadas e ignoradas por la sociedad “pongan el cuerpo y la voz”, para subir a un escenario y actuar.

“El esfuerzo que hacen en la organización, ensayos, actuaciones, es maravilloso, porque, por lo general, las personas que tienen un consumo problemático lo que hacen es tratar de ocultarse por el estigma que la sociedad les pone, lamentablemente, y esto es un ejemplo de lo contrario”, sostuvo durante su intervención en el conversatorio.

“Este es el camino”, subrayó, y recordó que en la Estrategia Nacional de Drogas se enfatizó en el tratamiento y en el trabajo de los dispositivos Ciudadela.

En ese sentido, recordó la historia de estos centros en el país y consideró que son un elemento primordial del tratamiento y de la recuperación de los usuarios para que puedan volver al camino constructivo y a integrase a la sociedad a la cual pertenecen.

Asimismo, sostuvo la necesidad de realizar un abordaje integral de los usuarios que padecen problemas de salud mental y de consumo de drogas.

Espacios comunitarios
La propuesta se inscribió en una perspectiva integral sobre el abordaje del consumo problemático de drogas, incorpora dimensiones sociales, culturales y vinculares.  En ese marco, la murga se consolida como una herramienta que habilita la expresión, fortalece vínculos y promueve procesos de construcción de identidad.

El recorrido de este grupo ha permitido el desarrollo de habilidades expresivas y creativas, además de la inserción en espacios comunitarios, a fin de contribuir a reducir el estigma que históricamente recae sobre las personas usuarias de drogas. 

A través del arte, se abren nuevas narrativas, ya no centradas en el consumo, sino en las capacidades, la creatividad y el aporte cultural.

Esta propuesta surgió en uno de los dispositivos Ciudadela, centros de asesoramiento, información y derivación en drogas coordinados por la Junta Nacional de Drogas y las intendencias de todo el país.

En ese marco, estos centros funcionan con los siguientes objetivos:

Facilitar el acceso a la Red Nacional de Atención en Drogas (Renadro).
Informar al público en general.
Orientar a docentes, técnicos y estudiantes.
Asesorar a usuarios de drogas, familiares o referentes socioafectivos.
Realizar intervenciones personalizadas de diagnóstico, derivación oportuna y seguimiento de cada situación.      VOLVER A PORTADA  

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