
En la sesión ordinaria del jueves 16 de abril, en la Junta Departamental de Durazno, el edil del Frente Amplio, Raúl Curbelo, centró su intervención en el estado de la obra de la nueva Terminal de Ómnibus y el futuro shopping, un proyecto que —recordó— lleva tres años en carpeta y que inició trabajos hace aproximadamente tres meses.
Expectativas de empleo que no se concretan
Según expuso, el comienzo de la obra implicó el desmantelamiento de la Plaza Rodó, paso que generó expectativas en la población respecto al impacto en el empleo local. Sin embargo, a la fecha, la participación de trabajadores del departamento es sensiblemente menor a la esperada. De acuerdo con los datos que manejó, en el lugar trabajan actualmente ocho funcionarios traídos por la empresa y tres de Durazno —dos albañiles y un camionero—, una proporción que, a su juicio, no acompaña las previsiones iniciales.
La situación fue planteada también por el sindicato de la construcción. Curbelo señaló que representantes del Sunca transmitieron su preocupación tras mantener contactos con la empresa, y se les habría indicado que aún no se cuenta con un proyecto definitivo. El curul cuestionó esa explicación y planteó interrogantes sobre el inicio de una obra de esta magnitud sin definiciones completas: en su exposición, dejó entrever la falta de coherencia entre el avance físico —como el retiro de estructuras existentes— y la planificación técnica.
Dudas sobre el proyecto y cambios en la ejecución
El legislador departamental repasó además cambios en el desarrollo del proyecto. Mencionó que, en etapas previas, se habían manejado criterios que luego fueron modificados, como ocurrió con la permanencia de la fuente en el espacio intervenido, que finalmente fue retirada. A su entender, esas decisiones refuerzan la percepción de un proceso que avanza sin una línea clara.
En ese marco, explicó que la obra es financiada por la empresa adjudicataria, que recuperará la inversión mediante la venta de locales comerciales y la concesión de la terminal por un plazo de 50 años. Ese esquema, sostuvo, otorga a la firma un margen amplio para definir el ritmo de ejecución, lo que podría derivar en plazos más extensos si se prioriza una menor inversión en mano de obra.
Preocupación por los plazos y pedido de mayor control
Curbelo advirtió que, de mantenerse las condiciones actuales, la obra podría duplicar el tiempo previsto inicialmente, pasando de dos a cuatro años. La eventual instalación de una empresa de gran porte en el shopping —que requeriría ajustes en el diseño— fue señalada como otro factor que podría incidir en modificaciones sobre la marcha.
El representante del FA consideró necesario que la Intendencia intervenga con mayor firmeza en el seguimiento del proyecto y planteó la conveniencia de establecer instancias de control y diálogo con la empresa. En el cierre, solicitó que sus palabras sean remitidas a la Comisión de Obras de la Junta y al intendente departamental, con el objetivo de que el tema sea analizado en profundidad.




