Sociedad

Tropillera Mariana González: una duraznense en las Criollas del Prado



Mariana González fue la primera tropillera que llegó a la Criolla del Prado el año pasado y regresó en esta edición 92. Con 23 años fue desde el paraje Chileno Chico, pequeña localidad de Durazno, a representar a la figura de la mujer en las tareas de campo.


La inauguración de la Criolla del Prado se vivió con mucha emoción. En particular de las mujeres que ingresaron al ruedo en el desfile inaugural, donde muchas de ellas lo hicieron por primera vez a pesar de vivir toda la vida en el campo y haber participado en muchas Criollas.

El pasado domingo 10 de abril (2017) se vivieron momentos de abrazos, de miradas cómplices, manifestaciones de reconocimiento ante lo que significaba disfrutar en condiciones de igualdad lo que ha sido vocación y pasión a lo largo de sus vidas.

Mariana González es la primera tropillera que llegó a la Criolla del Prado. Fue desde el paraje Chileno Chico, una pequeña localidad de Durazno, a representar a la figura de la mujer en las tareas de campo. Está al frente de la tropilla El Temblor y es el segundo año que participa en la fiesta tradicional del campo en la ciudad. Para ella “es algo único” estar en la Criolla, “un sueño hecho realidad”.

Su vida

Mariana se levanta muy temprano y realiza un trabajo estricto en el cuidado de su tropilla. Alimenta a 14 caballos y los prepara para que lleguen en las mejores condiciones al concurso de jineteadas. Su tropilla participa en las cuatro categorías (basto, basto oriental, internacional en pelo y pelo) repartidas en 20 montas. Confiesa que es un trabajo exigente pero que no es impedimento para que lo realice una mujer.

Dalton Delgado, capataz de campo de la Criolla, fue quien invitó a Mariana a participar en el Prado. “No tengo palabras para expresar lo que es estar acá”, contó Mariana. “Y sobre todo para representar a la mujer, que muchas veces está excluida de las tareas de campo y queda relegada en la casa. Yo creo que Dalton en cierto punto me dio la oportunidad para fomentar los derechos de nosotras y eso es muy importante”, resaltó.

El resto del año, Mariana se dedica a la ganadería y trabaja en el campo de su familia. Años atrás formó su propia tropilla y así comenzó su pasión por el oficio. Mariana piensa volver a futuras Criollas y espera que más mujeres tengan la oportunidad de participar en esta fiesta tradicional.

La Intendencia de Montevideo desarrolla una política activa en defensa de la igualdad de género para garantizar la presencia de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad. En esta edición de la Criolla participan decenas de mujeres en diferentes rubros: trabajo de campo, gastronomía y artesanías, artistas, funcionarias de la IM y personal técnico, indicó la Comuna capitalina.

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