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Durmiendo con el ladrón. Sucedió en Durazno


Un  hecho particular tuvo lugar este martes, próximo a la hora 00:30, muy cerca del liceo Rubino de la ciudad de Durazno.

Una octogenaria tras dejar de mirar televisión apagó la luz para entregarse a los brazos del Dios del sueño. Pero no pudo conciliar el mismo porque sintió ruidos y al preguntar ¿quién anda ahí? nadie contestó.

En la oscuridad de su finca divisó, en cambio, que una persona se desplazaba alumbrandose con un encendedor.

Con determinación y moviéndose como pez en el agua la dueña de casa trancó una puerta clave para su seguridad, acción que fue percibida por el desconocido, quien al ver comprometida la salida perdió su paso de seda y agarró a patadas la puerta, para exigir que la misma fuera destrabada.

Mientras el ladrón intentaba romper la cerradura, la octogenaria, con destreza y determinación sorteó una ventana y salió a la vereda a pedir ayuda en la casa de sus vecinos.

El señor de la puerta lindera le preguntó qué sucedía, a lo que ella respondió ¡hay un ladrón dentro de mi casa! Siguió un llamado al 911 y dos minutos después, no más, los policías de Durazno estaban en el lugar e ingresaron a la casa, pero el delincuente ya no estaba.

Tras unos minutos los agentes salieron rápidamente y tomaron direcciones opuestas, con intenciones de rodear la manzana. Así fueron golpeando casa por casa preguntando si habían visto a un desconocido por los techos.

En el marco del operativo llegaron hasta una finca donde vive un funcionario público (muy conocido en el medio) que estaba durmiendo. Al recibir el aviso de la Policía y ante la posibilidad de que el delincuente hubiera entrado a su domicilio, permitió el acceso de los uniformados.

Conocedores de las mañas de los ladrones un agente policial observó el placard ubicado a pocos metros de donde minutos antes estaba descansando el dueño de casa…Se acercó, abrió la puerta y... ¡Eureka! allí estaba, quietito, bien escondido, el ladrón.

Al parecer el bandido hacía 15 días que había salido de la cárcel y estaba a punto de concretar el tercer hurto consecutivo en pocos días. Por lo general, se dijo, cuando llega la policía se esconden en el mobiliario y luego que se van los agentes salen y de paso roban algo más.

Si bien el hecho no salió en el comunicado de prensa, la fuente que suministró los datos contó que el maleante se quejó porque lo agarraron del brazo con poca delicadeza: ¡te voy a denunciar¡ le gritó al uniformado que lo subió a la camioneta.







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