El valor de los maestros. Escribe Saúl Piña

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No hay duda que la educación, la cultura y las tradiciones cívicas son los pilares básicos de nuestra democracia, porque es bueno recordar que es el patrimonio republicano que heredamos de Artigas. El Maestro desde esa institución señera que se denomina Escuela brinda instrucción, pero a esa noble tarea, se suma otra no menos importante en la vida de los seres humanos: la formación moral.

Es en el período escolar, donde los niños descubren los horizontes felices que conducen a los caminos del bien, la honestidad, el respeto a los mayores, el valor del trabajo y el respeto a las normas institucionales, que regulan el sistema democrático. Un país se construye con el aporte de hombres y mujeres, que estudian primero y luego trabajan, pero nunca dejan de estudiar. 

La vida del hombre es constante aprendizaje, porque la educación es la piedra fundamental, para crear mujeres y hombres libres. Libres de la ignorancia, libre de otros países. Libres como personas que puedan discernir y de esa manera elegir.

La docencia es un apostolado y hay Maestros que ocupan un sitial de privilegio por su compromiso. En Durazno es extensa la nómina que han dejado su huella en la mejor historia de la educación. 

Hoy haremos referencia a una Maestra que marcó un camino en el Uruguay. Se trata de María Stagnero de Murar. Su interés en aprender y su amor propio, le permitió alcanzar un nivel excepcional. En el año 1872 obtiene el título de Ayudante y luego de varios años de estudios logra el título de Maestra de Segundo Grado.

Eran tiempos difíciles para la mujer y su integración en el proceso educativo, fue un hecho social de suma importancia. 

María Stagnero merced a sus elevados conocimientos educativos, fue designada por José Pedro Varela, para inspeccionar las escuelas comunes, integrando el grupo de ocho Maestras en todo el país, que más se habían distinguido en su labor escolar, al punto de que además la recomendó a consideración de sus superiores, por su concentración y por sus no comunes conocimientos didácticos .

Fue la primera mujer que obtuvo la nota de Sobresaliente en el examen de Segundo Año Ampliado. Fue también, la primera mujer en dictar clases en la Sociedad Amigos de la Educación Popular. Luego del fallecimiento de José Pedro Varela, fue convocada cuando se creó el Internado de Señoritas, para la preparación de maestras del Interior. 

Esta docente ejemplar, sabía enseñar y educar. La iniciativa, sus informes, las Memorias anuales que redacta, constituyen elocuentes documentos de su actividad en tiempos difíciles para la mujer. María Stagnero de Murar, hizo del instrumento del trabajo su razón de vida, dejándonos para siempre el tesoro de la belleza de su espíritu.


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