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Invitación a Taiwán pone al intendente en el centro de una controversia diplomática

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El intendente de Durazno, Felipe Algorta, quedó en el centro de un debate político tras recibir una invitación para asistir al Smart City Summit & Expo, que se realizará del 17 al 20 de marzo en Taipéi. La convocatoria generó cuestionamientos en el Frente Amplio, en un contexto marcado por la reciente reafirmación del principio de 'Una Sola China' por parte del gobierno uruguayo.

La polémica surge luego de que, el 3 de febrero, el presidente Yamandú Orsi firmara en Pekín una declaración conjunta con su par chino Xi Jinping, en la que Uruguay reconoció que Taiwán “forma parte inalienable del territorio chino”. Esa postura es central en la relación con China, hoy el principal socio comercial del país.

Según publicó Montevideo Portal -citando el propio entorno del jefe comunal- Algorta aún no decidió si aceptará la invitación al encuentro, uno de los mayores foros internacionales sobre ciudades inteligentes. Además, el jefe comunal aún no ha respondido a la consulta de DURAZNO DIGITAL.

Desde el oficialismo opositor, el senador Daniel Caggiani calificó la situación de “llamativa” y recordó que, semanas atrás, una delegación del Congreso de Intendentes acompañó a Orsi en su visita de Estado a China. “Uruguay reconoce el principio de 'Una Sola China'. Es incomprensible esta visita en este momento”, expresó, y aludió al peso del mercado chino para las exportaciones cárnicas del país.

El diputado Sebastián Valdomir sumó un antecedente: durante el gobierno de Luis Lacalle Pou, un legislador oficialista fue invitado a Taiwán, pero Cancillería negó viáticos y estatus de misión oficial, reafirmando el mismo principio diplomático.

La declaración firmada en febrero no fue un hecho aislado. Uruguay ya había adoptado esa misma fórmula en 2016, cuando el entonces presidente Tabaré Vázquez se reunió con Xi Jinping, y nuevamente en 2023, durante una visita oficial de Lacalle Pou a China.

Taiwán, isla ubicada a 180 kilómetros del sudeste chino, se gobierna de forma autónoma desde 1949 y cuenta con el respaldo de Estados Unidos, cuyo presidente Donald Trump ha reiterado su apoyo. Para Pekín, en cambio, se trata de una provincia separatista cuya reunificación es irrenunciable. En ese tablero geopolítico, una invitación cultural y tecnológica terminó por abrir un debate de Estado.

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