Héctor Merklen Budelli: El legado del maestro que sembró respeto en el deporte de Durazno

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Por Saúl Moisés Piña.- Sin duda que toda la actividad deportiva que se cumple en Durazno, se asocia a una figura que seguramente los jóvenes no conocen. Hacemos referencia al Profesor de Educación Física Héctor Merklen Budelli, quien falleció el 7 de marzo de 1989. Aquel día la pena invadió nuestra sociedad, ante la partida de este calificado hijo adoptivo de Durazno.

Nacido en Flores arribó a nuestra ciudad en la década del 40 promoviendo una de revolución en materia de Educación Física, poniendo particular énfasis en un tema sobre el cual no se daba mayor importancia en las lides deportivas. 

Merklen afirmaba que más que los resultados, lo más valioso en las competencias era priorizar la buena educación y un celoso respeto, tanto a los competidores como a los espectadores. Decía este verdadero “Maestro”, que el alma de los estadios deportivos, debe ser expresión de cultura y no de agraviante torpeza, acciones violentas y prácticas fuera de las normas de ética.

Hoy los hechos demuestran un escenario de violencia y enfrentamiento en muchos eventos deportivos, en una lamentable evidencia de que algo
no anda bien en nuestra sociedad.

En la memoria de lo mejor del atletismo a nivel nacional, ha quedado con letras de esfuerzo, entrega de mucho compromiso y sobre todo gran humildad, un logro que impactó a nivel de todo el país .El equipo del Instituto “Dr. Miguel C .Rubino” se clasificó Campeón Nacional Universitario en el año 1949, superando equipos muy superiores y con medios de preparación de elevado nivel. El seleccionado de Durazno tenía como escenario de sus entrenamientos el recordado “campito” de Nacional en la zona de La Guayreña, careciendo de otros instrumentos para la práctica del atletismo. 

Sobraba si, la disciplina, el espíritu de compromiso y de camaradería entre los jóvenes integrantes del equipo, quienes siguieron con fidelidad las sabias instrucciones de Merklen.

Este particular docente, tuvo la virtud de poder enseñar a valorar y compartir tanto los triunfos como las derrotas. La dimensión de su sabiduría pedagógica y la fértil semilla de su siembra, ha tenido influencia en el transcurso de los años, lo que debe ser motivo de constante valoración. 

Sus restos descansan en la Necrópolis local, identificados con la placa Nº 30628. Sería de total justicia ubicarlos en un lugar de privilegio, como testimonio popular de quien dedicó su vida, en la formación de ciudadanos valiosos, tanto en lo espiritual como en lo físico.

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