Sastre deja la presidencia de la Junta con una apuesta al diálogo y la modernización del legislativo

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Cuando este jueves entregue la conducción de la Junta Departamental de Durazno, el contador Martín Sastre cerrará un año al frente del organismo con la convicción de que los cambios institucionales no siempre se miden por la velocidad con que ocurren, sino por la capacidad de dejar encaminados procesos que otros deberán culminar. Durante su gestión, iniciada en julio de 2025, estuvo acompañado en la Mesa por Raúl Curbelo (Frente Amplio) y Santiago Icasuriaga (Partido Nacional).

Al hacer un balance de su presidencia, Sastre sostuvo que el principal objetivo trazado al comienzo del período fue alcanzado: la aprobación de los presupuestos de la Intendencia de Durazno y de la propia Junta Departamental, ambos con un respaldo poco habitual en un ámbito donde las diferencias políticas suelen hacerse sentir.

El presupuesto quinquenal de la Intendencia obtuvo el voto afirmativo de los 31 ediles en su consideración general. Aunque durante el tratamiento del articulado surgieron discrepancias, el presidente saliente destacó el clima de diálogo entre el Ejecutivo y el Legislativo y el aporte realizado por representantes de todas las bancadas. El presupuesto de la Junta, por su parte, fue aprobado con 29 votos, un respaldo que, a su juicio, reflejó un amplio consenso político.

Más allá de los números, Sastre afirmó que su administración buscó instalar una forma distinta de conducir el legislativo departamental. Explicó que el esfuerzo estuvo centrado en fortalecer el diálogo entre los tres partidos con representación en la Junta y, al mismo tiempo, tender puentes dentro del propio Partido Nacional, convencido de que los acuerdos se construyen de manera cotidiana y no únicamente en las sesiones plenarias.

Ese espíritu de entendimiento dio lugar, según relató, a la conformación de una mesa de trabajo destinada a proyectar transformaciones de mediano plazo. Entre ellas ubicó como prioridad la modernización administrativa de la Junta, uno de los desafíos que considera más urgentes.

Sastre recordó que el organismo continúa dependiendo en gran medida del soporte papel para la tramitación de expedientes y para la comunicación con la Intendencia, una realidad que calificó de obsoleta frente a las exigencias actuales de gestión. Si bien reconoció que durante su presidencia no fue posible concretar el cambio por limitaciones presupuestales y administrativas, sostuvo que la reciente aprobación del presupuesto permitirá iniciar, a partir del 10 de agosto, la implementación del expediente electrónico, con la expectativa de que el sistema quede operativo antes de finalizar el año.

El presidente saliente también señaló que esa misma mesa de diálogo comenzó a diseñar una reestructura administrativa de la Junta, impulsada por un recambio generacional que ya comenzó a modificar la plantilla de funcionarios. La jubilación del contador del organismo fue el primer paso de ese proceso, al que luego se sumaron la secretaria de la Junta y otro funcionario. En los próximos meses, agregó, también se retirará el jefe de Actas.

Frente a ese escenario, explicó que se elaboró un cronograma para cubrir las vacantes mediante una combinación de llamados internos y externos, procurando que la renovación de personal acompañe la transformación institucional prevista para los próximos años.

Al despedirse de la presidencia, Sastre deja una hoja de ruta más que una obra concluida. En política, como en las construcciones perdurables, hay proyectos que no se juzgan por el instante en que se inauguran, sino por la voluntad de quienes logran convencer a otros de continuarlos. Ese parece ser el legado que el presidente saliente espera dejar en la Junta Departamental de Durazno.

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