El aporte histórico de "Carpintería".- Por Saúl Moisés Piña

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El país recuerda el 19 de setiembre la fecha que marca un valioso hecho histórico para el Uruguay: la fundación de los tradicionales partidos políticos: colorado y blanco.

Fue en el año 1836 y el episodio tuvo como escenario los campos de “Carpintería” en la 5ta.sección de Durazno. Los actores del enfrentamiento fueron Manuel Oribe y Fructuoso Rivera. 

Este hecho trasciende a un mero acto partidario y se integra a un aspecto fundamental de la mejor historia de la República.

En esta batalla por razones de identificación en el combate, fue menester sustituir la cinta usada como divisa —el color de la bandera nacional que la intemperie permitía confundir al deteriorarlo con la del adversario— por un trozo de bayeta arrancada del forro de los ponchos.

Precisamente de ese hecho accidental surge la denominación del color con que se van a caracterizar ambos partidos a lo largo de sus enfrentamientos en la guerra y en las luchas cívicas en los tiempos de paz y de construcción a través de elecciones libres dentro de nuestras instituciones. 

Ni la democracia existe ni el funcionamiento de los organismos del Estado republicano es posible sin partidos políticos. La historia del mundo nos muestra, que los partidos políticos, han sufrido crueles enfrentamientos, traiciones y claudicaciones, pero han resurgido
con mayor énfasis. 

En este país en tiempos donde los partidos fueron proscriptos, primó la sabia ideológica de Artigas, retoñando vigorosos y superando diferencias, contribuyeron al rescate de nuestra vida democrática.

Marca la historia del mundo, que partidarios defensores del proletariado o de la sociedad sin clases, han embestido desde siempre con marcada furia contra los partidos políticos, tratando de consagrar en su reemplazo, la herejía sociológica, jurídica y política del partido único, para una no menos imposible sociedad unánime.

En este tiempo tan particular que el país enfrenta, no se puede ignorar que los partidos tradicionales y los que luego han surgido, son esencialmente defensores a través de la voluntad de sus integrantes, de los valores democráticos y de la vigencia del régimen republicano representativo; superando la estrechez mental de quienes categorizan al semejante, en función de la divisa.

Al igual que aquellos que tallaron nuestra historia con el buril de la fraternidad, y más allá de las divisas que no deben dividir sino estrechar, hoy todos queremos un Uruguay de paz, de sana pujanza espiritual, reflejada en conquistas sociales y la satisfacción de vivir como ciudadanos de la tierra de Artigas, de trabajo y esfuerzos constructivos.

Debemos tener presente que la historia tiene por virtud, ser también un programa, un proyecto de futuro trazado con las líneas que de ella emergen y con el cincel de la fe en el hombre ,en la verdad y en la razón.

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