El Uruguay enfrenta un panorama de crisis espiritual y pérdida de valores, que afectan la convivencia social. Los analistas señalan que existen variados temas que son generadores de este lamentable escenario, que viene cambiando las características del país: el deterioro de la familia y la incidencia de la droga. En estos días un medio de información capitalino realizó una encuesta sobre cuál era el mayor problema que afecta al Uruguay, revelando por mayoría, el deterioro que tiene la familia.
Es notorio que la familia es el núcleo fundamental de las sociedades humanas, el soporte de la nacionalidad y el crisol donde se fraguan los valores y las ideas, para que luego la educación perfeccione y otorgue a los hijos, las herramientas que les permita enfrentar la vida con preparación con los códigos de relacionamiento social, que son el foco fundamental para la transformación y humanización del ser humano.Es en la intimidad del hogar con el buen ejemplo de los padres, donde se aprenden conductas y actitudes elementales, que permitan luego relacionarse con la variable realidad y, adaptarse a ella según las circunstancias.
La familia es la comunidad humana más intensa, profunda y poderosa que existe y su influencia en el comportamiento de sus miembros perdura durante toda la vida. Son muchas las instancias, que afectan el espíritu y el ánimo de quienes tienen hoy, la grata pero enorme responsabilidad de constituir un hogar, se trata de un eslabón muy rico en la valiosa cadena de la supervivencia de un país.
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En la familia verdadera con fundamento en el amor, es donde hay una fuerte influencia psicológica, de costumbres y de actitudes en el desarrollo y evolución de la descendencia, por lo que reviste vital importancia, fortalecerla, como el camino más propicio para reafirmar la nacionalidad, incrementando la convivencia en fraternidad, rescatando valores hoy afectados, que en tiempos pasados, le dieron prestigio al Uruguay.
No tenemos duda que la tarea será emprendida con el aporte de todos los ciudadanos de este país, con el concurso de la sabia moral, intelectual y cívica, que viene desde el pasado, con el verbo de Artigas. En la familia se produce la fortaleza y la acción para el progreso y porvenir venturoso del país. Es bueno recordar que los sentimientos y las costumbres que son base de la felicidad pública se forman en el hogar doméstico.






