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Nardone: un líder muy particular. Por Saúl Moisés Piña


El 22 de noviembre de 1906 nacía en Montevideo, el hijo de un obrero portuario de origen italiano, y que en su humilde vivienda lucía como un símbolo de libertad, una foto de José Garibaldi.

Se llamaba Nicolás Nardone y ese hijo fue un caso inédito en la historia de nuestro país, y ha quedado incorporado a la historia como un agitador de masas rurales, demostrando su capacidad de liderazgo, al punto de llegar en 1961 a ser presidente de la República.

Se trata de Benito Nardone Cetrullo, quien llegó a la primera magistratura del país, careciendo de los básicos elementos que tradicionalmente rigen en el Uruguay para la apertura del escenario político: herencia política, apellido, título y dinero.

Fue creador de un fenómeno muy particular, logrando el apoyo del sector rural, más allá de las divisas. Nardone desenmascaró a los intermediarios vinculados a monopolios extranjeros, que estrangulaban al productor rural y atacó a los “galerudos” estancieros radicados en la ciudad, que no le prestaban atención a los productores más pobres y trabajadores del campo, a quienes denominaba cariñosamente “botudos”; los que constituían una gran masa que le respondía con gran fidelidad.

Más conocido por su popular seudónimo de “Chicotazo” , en audiciones radiales de una emisora de la capital, cumplió una fructífera campaña de información sobre precios y mercados, logrando en el año 1951, la creación de la Liga Federal de Acción Ruralista, con la consigna de nacionalizar todas las industrias que elaboraban materia prima nacional, especialmente el sector de los frigoríficos, proponiendo además “dar la tierra al que la trabaja”, para el logro de una gran transformación en el sector rural, donde debía primar que los hombres del campo fueran los propietarios de sus predios.

El planteo era revolucionario para aquel momento y la idea prendió fuerte. La Liga organizaba los llamados “Cabildos Abiertos” en todo el país, recordándose el realizado en plaza “Independencia “, como el más grande acto político en la historia de nuestra ciudad. Nardone residió en Durazno y publicaba un periódico cuya Redacción estaba en la esquina de Rivera y Zorrilla. Tenía una estrecha amistad con el Dr. Domingo Bordaberry, residiendo incluso, algunos años en la estancia “El Paraíso”.

Previo al acto eleccionario de 1958, Nardone hizo una alianza con el Dr. Luis Alberto de Herrera en base a una lista combinada de herreristas y ruralistas, ganando las elecciones y Nardone ocupó la presidencia del Consejo Nacional de Gobierno en el período 1960-61. Enseguida del triunfo se produjo un distanciamiento con Herrera, lo que promovió un lento deterioro del capital político de “Chicotazo”.

Benito Nardone fue una figura discutida, dueño de un particular liderazgo y creador de un estilo político y de un movimiento de gran fortaleza y fidelidad como el “Ruralismo”, que conmocionó al Uruguay del 50, siendo fundamental en el triunfo nacionalista luego de 93 años de gobiernos colorados. Tuvo la inteligencia de aprovechar como nadie, las posibilidades que ofrecía la radio para llegar con su palabra a los más apartados rincones del país.

Utilizaba un lenguaje “campero”, de manera sencilla y directa, brindando información, alertando contra políticas lesivas de sus intereses y denunciando que la renta agraria había drenado hacia Montevideo, en perjuicio del interior rural. Este 30 de noviembre se cumplen también sesenta años de la victoria del Partido Nacional, con una diferencia de 120 mil votos en poco más de un millón.

El triunfo fue avasallante, ya que se logró en 18 departamentos, salvo Artigas.





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