La vigencia del maestro. Escribe Saúl Piña

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Los días 2 y 3 de octubre próximo, se cumple la 27º edición del Día del Patrimonio, tributándose homenaje al célebre escritor, ensayista y filósofo uruguayo José Enrique Rodó, en recuerdo a los 150 años de su nacimiento. El lema de esta edición en comunión con el homenaje a la figura de Rodó, es: “las ideas cambian el mundo”.

El objetivo es proyectar el pensamiento de Rodó hacia una gran variedad de áreas. No obstante su corta vida, este dilecto uruguayo generó espacios de discusión intelectual, bisagra entre dos siglos, adelantándose en su tiempo y con una gran visión de futuro, logrando trascender los límites
de nuestro país.

Rodó fue ensayista, parlamentario, periodista de fina pluma, marcando siempre funcionalidad profesional, en la faz técnica, humanista y sobre todo ética, ubicándose moralmente en el ejercicio de esta apasionante profesión. 

Fundador del Círculo dela Prensa, fue electo dos veces como Diputado por Montevideo. Autor de fundamentales trabajos literarios, dentro de los que se destaca “Ariel”, ensayo que lo consagró definitivamente, ante la crítica y el público de América Latina. 

Fue un auténtico defensor del triunfo futuro, de la exacta comprensión de los naturales desniveles humanos y de todas las amarguras silenciadas; la de la tolerancia que explica, la benevolencia que disimula y la equidad que repara. 

Fue un auténtico defensor del americanismo y en “Ariel” fue reconocido como Maestro de la Juventud de América. Un libro que fue escrito con el propósito de reafirmar la unidad americana, mediante la conservación en sus pueblos de los rasgos tradicionales comunes, creadores de identidades que le otorgaron la fisonomía tan particular a la América Latina. En “Ariel” se destacan valores eternos con vigencia universal. 

Su grandeza conceptual, hacen de esta obra una especie de Evangelio para la juventud. El elogio a la razón, a la tolerancia, a la espiritualidad, el entusiasmo, al equilibrio y la armonía, fueron valore con los que quiso influír a la juventud americana, en la búsqueda de una comunión feliz. 

Los valores exaltados por Rodó, tienen esencia de universalidad, destacándose uno que hoy el mundo mucho necesita: tolerancia. 

En sus trabajos no solo se ocupó de la tolerancia material, la  que protege la inmunidad de los ciudadanos, la que hace referencia a derechos y libertades contenidas en la Constitución, sino además y ello es muy importante, a la tolerancia espiritual, la que atañe a las relaciones de las ideas ente ellas mismas, la que permite la comunicación, intercambio de estímulos y tolerancia afirmativa, que es el gran taller para la amplitud del pensamiento, delicadeza para la sensibilidad y de perfección para el carácter .

En el periodismo, marcó una funcionalidad profesional, humanista, que nos ubicó finalmente en el ejercicio .Su labor como periodista la desarrolló alejado del éxito momentáneo y los acomodos personales; un ejemplo que debe ser brújula para estos tiempos. La rica y fermental obra de Rodó, es un conjunto armonioso de los más puros y dignos ideales, de los más elevados en los valores morales, que hoy están en crisis.

Acertada la iniciativa de rendir homenaje y recuerdo al sabio legado de Rodó, que bueno sería difundirlo, como contribución a la gran aspiración de los uruguayos: avanzar por los caminos de luz que nos conducirán a la armonía en fraternidad de la sociedad.-

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