Congreso Latinoamericano de Educación del Carácter en Buenos Aires: asistieron cien duraznenses, la mayoría estudiantes de Magisterio

0

El sábado 18 de abril, entre las 09:00 y las 16:30, el Centro de Convenciones de Buenos Aires fue sede del Congreso Latinoamericano de Educación del Carácter, una jornada que reunió a actores educativos de la región con el objetivo de intercambiar experiencias, evidencias y enfoques sobre la formación integral.

>

La actividad fue organizada por la Fundación Varkey, una institución dedicada a fortalecer los sistemas educativos y el liderazgo docente. En 2025, la fundación creó Dandelion, una iniciativa enfocada específicamente en la promoción de la educación del carácter en América Latina, que estuvo a cargo de la coordinación del encuentro.

Una delegación numerosa desde Durazno

El congreso congregó a participantes de 15 países y contó con la presencia de un centenar de duraznenses. La mayoría eran estudiantes de los últimos años del Instituto de Formación Docente “Mtra. María Emilia Castellanos de Puchet”. A ellos se sumaron siete funcionarios de la Intendencia de Durazno y, en horas de la tarde, el intendente Felipe Algorta.

Para los futuros maestros, la experiencia dejó una impresión marcada. Destacaron el nivel de los expositores internacionales -varios de ellos autores reconocidos- y la posibilidad de profundizar en un enfoque que propone ir más allá de la "trasmisión de conocimientos". La educación del carácter, señalaron, apunta a formar desde edades tempranas no sólo en valores, sino, también en virtudes (conductas), "poner los valores en acción", en un contexto social donde problemáticas como la violencia o el individualismo exigen respuestas desde la base educativa.

Formación, gestión y políticas públicas

El impacto del congreso se extendió a distintos planos. Para los estudiantes de Durazno, significó comprobar que la educación del carácter puede traducirse en prácticas concretas dentro del aula, con herramientas específicas y respaldo académico.

Desde la gestión cultural, el director de Cultura de Durazno, Miguel Casalás, valoró tanto los contenidos como las oportunidades de vinculación. Durante la jornada estableció contacto con autores participantes -con la mirada puesta en futuras ediciones de la Feria del Libro- y observó de cerca la organización y la logística del evento.

El intendente Algorta, en tanto, participó tras promover la asistencia de equipos de las áreas de Deportes y Cultura, entre otras. Su presencia le permitió visualizar la posibilidad de integrar el enfoque del carácter en distintas políticas públicas, no solo en el ámbito escolar sino también en la vida comunitaria.


Una jornada de intercambio y experiencias

La agenda se desarrolló en formato intensivo. Durante la mañana, un auditorio colmado siguió las exposiciones centrales de los referentes técnicos de la fundación. Luego, los asistentes se distribuyeron en tres salas paralelas, donde pudieron optar entre presentaciones temáticas, espacios de debate y experiencias inmersivas. La dinámica se repitió en la tarde.

Hacia el cierre, el testimonio de una docente argentina con trayectoria en contextos rurales -reconocida internacionalmente por sus resultados pedagógicos- aportó una dimensión práctica al enfoque. La jornada concluyó con una propuesta artística.


De los valores a las virtudes

El concepto de educación del carácter atravesó todo el encuentro. Para los ponentes "la educación no se limita sólo a la transmisión de conocimientos, sino que apunta a formar personas capaces de actuar en coherencia con valores como la honestidad, la responsabilidad, la compasión, el respeto, la resiliencia, la humildad, la generosidad, la empatía, la justicia, la tolerancia, la integridad, la creatividad, la moderación, o la perseverancia, entre otras tantas".

La idea, reiterada a lo largo de las exposiciones, es que los valores deben traducirse en hábitos. El paso de los valores a las virtudes -una de las consignas centrales- supone no solo identificar lo correcto, sino practicarlo de manera sostenida. Esa coherencia se resume en la trilogía “cabeza, corazón y manos”: sentir, pensar y actuar en una misma dirección.

Bajo esa lógica, el objetivo final es formar individuos íntegros, capaces de desarrollarse plenamente y de incidir de manera positiva en su entorno. Una aspiración que, según los participantes, encuentra en la educación uno de sus puntos de partida más decisivos.

Funcionarios del Gobierno de Durazno.

Lic. Fernando S. Báez (izq) - Dtor. Durazno Digital presente en BsAs.

Poner los valores en acción

El objetivo de educar el carácter es formar personas que no solo sepan qué está bien, sino que tengan el hábito y la voluntad de hacerlo (virtud), para que puedan vivir bien y hacer mejor el mundo que los rodea.

Los valores son principios, ideales o creencias que una persona o sociedad considera importantes o deseables. Los valores son abstractos, porque uno puede decir "valoro la honestidad", pero eso no garantiza que actúe con honestidad.

Las virtudes, en cambio, son hábitos operativos, disposiciones estables que una persona ha cultivado y que le permiten actuar bien de manera consistente. La honestidad como virtud no es solo algo que se valora, sino algo que se practica y que se ha vuelto parte del carácter. Una persona virtuosa no solo cree en la honestidad, sino que es honesta incluso cuando nadie lo está mirando.

  VOLVER A PORTADA  

Entradas que pueden interesarte