
Una fila ordenada de vehículos aguarda la luz verde en uno de los cruces de Ruta 5, en la ciudad de Durazno. La imagen, que se aprecia en decenas de intersecciones a lo largo del país, se repetirá aún más este domingo de cierre de la Semana de Turismo. La ruta que atraviesa Uruguay se ha convertido en una arteria colmada de regresos: familias que abandonan campamentos, pescadores que recogen sus cañas, asistentes a festivales y visitantes que despiden a sus parientes del interior.
El 5 de abril el movimiento será masivo y se prolongará hasta bien entrada la noche. Desde DURAZNO DIGITAL hacemos un llamado a la prudencia, especialmente en tramos urbanos, donde rutas —como la 5— se meten en el corazón de las ciudades. Respetar los semáforos, mantener la distancia entre vehículos y no apurar las maniobras son actos simples que separan una llegada a tiempo de una tragedia evitable.En los días recientes, Uruguay ha lamentado accidentes de tránsito con consecuencias fatales. Algunos de ellos ocurrieron en departamentos vecinos y afectaron a vecinos de Durazno; otros, en la zona este del país. Detrás de cada cifra hay personas que no regresaron, proyectos detenidos y familias rotas. La lluvia caída en los últimos días dejó sectores de la ruta con calzada resbaladiza, un factor que exige aún mayor atención al volante.
Como se observa en la imagen, en el cruce de Ruta 5 y Pablo Galarza, los autos esperan. Nada extraordinario: apenas un semáforo en rojo. Pero en cada uno de esos vehículos viaja alguien que es esperado. Una mesa puesta, una luz prendida en el zaguán, un abrazo que aún no se dio. Conducir con cuidado no es solo cumplir una norma; es confirmar que se ha entendido lo más importante del regreso: llegar.




