El libro es fuente para el alma. Por Saúl Moisés Piña

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Mediante la lectura nos hacemos contemporáneos de todos los hombres y ciudadanos de todos los países. A. Lamorre.- Un informe elaborado hace algunos años, establecía que un poco más del 40% de los habitantes se dedica en sus pasatiempos a la lectura en las naciones sudamericanas. Ese porcentaje se considera bajo en relación a Europa y los Estados Unidos.

El estudio da cuenta, además, que el número de lectores viene bajando de forma alarmante. En este informe se da cuenta que Uruguay y Argentina tenían la mayor cantidad de lectores, seguidos por Chile, Brasil y Colombia. Hoy la situación es diferente; la disminución de lectores se atribuye a la televisión, la radio y los celulares que están ocupando un lugar preponderante, desplazando el interés por la lectura.

De todos modos el libro es una herramienta para el crecimiento espiritual fundamental y su vigencia será eterna.

El 26 del corriente se conmemora el “Día del Libro”, como recuerdo de que un 26 de mayo de 1816, en la actual Plaza Zabala, donde se había instalado la primera biblioteca pública, ubicada en los altos del fuerte de Montevideo, el Padre Dámaso Antonio Larrañaga pronunció la “ Oración Inaugural “, expresando en parte de sus palabras: "Una biblioteca no es otra cosa que un domicilio o ilustre asamblea en que se reúnen como de asiento, todos los más sublimes ingenios del orden literario o por mejor decir, el foco en que se reconcentran las luces más brillantes que se han esparcido por los sabios de todos los países y de todos los tiempos. Estas luces son las que el ilustrado y el Gobierno viene a hacer comunes a sus conciudadanos".

Esta Biblioteca Pública es la única institución de la época libertadora que se mantiene hasta hoy y el origen de su creación surge el 4 de agosto de 1815, cuando el Padre Larrañaga envió una carta al Cabildo en la que propuso suplir con buenos libros la falta de maestros e instituciones vinculadas con la cultura. En conocimiento de esta nota, José Artigas que se encontraba en el Campamento de Purificación, envió una nota al Cabildo el12 de agosto de 1815, dando su visto bueno para que esta iniciativa de Larrañaga se concretara. 

Por resolución de Artigas el 30 de mayo de 1816, los centinelas del ejército oriental usaron como santo y seña: “Sean los orientales tan ilustrados como valientes”, como adhesión a la flamante Biblioteca Nacional.

El libro es un protagonista y consejero en la vida de los seres humanos, teniendo el particular valor, que surge de una respuesta de la inspiración de obreros de la cultura.

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