
La edil del Frente Amplio Ana Laura Casaballe planteó ante la Junta Departamental de Durazno su preocupación por las condiciones de acceso peatonal a la terminal de ómnibus, cuya obra se encuentra en ejecución, y sostuvo que varios de los aspectos vinculados con la accesibilidad que ya habían sido señalados durante el proceso todavía no fueron solucionados.
El planteamiento fue realizado el jueves 27 de agosto, durante la sesión ordinaria del legislativo departamental. Casaballe recordó que el 29 de mayo, durante una sesión extraordinaria en la que compareció la empresa Stiler, uno de los asuntos abordados fue precisamente el acceso peatonal a la terminal. Según señaló, en aquella instancia quedó planteado que el consorcio encargado de la obra acondicionaría ese sector.Un reclamo que viene de marzo
La edil también recordó que el tema ya había sido tratado en marzo en la Junta Departamental, cuando se analizaron aspectos relacionados con la accesibilidad en las áreas de carga y descarga y con la circulación de peatones.
Sin embargo, con la obra actualmente en marcha, Casaballe afirmó que esas condiciones no han sido subsanadas. Según describió, la terminal dispone de un único acceso cuyas dimensiones, a su entender, no cumplen con la normativa de accesibilidad.
La situación resulta particularmente problemática para las personas que necesitan utilizar la rampa existente dentro de la terminal. Si bien hay una rampa para personas con movilidad reducida antes del ingreso a los andenes, el problema, explicó, comienza antes: desde la calle no existe un acceso peatonal adecuado que permita llegar hasta ella.
Vereda reducida y pavimento en mal estado
Uno de los principales obstáculos se encuentra en la vereda. La ubicación de la valla perimetral de la obra reduce aproximadamente un metro el ancho disponible, lo que dificulta el tránsito simultáneo de dos personas y, especialmente, el paso de un coche de bebé o de una silla de ruedas.
A esa reducción del espacio se suma, según la edil, el estado del pavimento. Señaló que únicamente unos 50 centímetros de ese tramo se encuentran pavimentados, mientras que la superficie restante presenta condiciones irregulares, haciendo más dificultosa la circulación hacia el ingreso.
Casaballe también cuestionó el funcionamiento del espacio destinado al estacionamiento frente a la terminal. Aunque existe cartelería que establece que los vehículos pueden permanecer allí durante un máximo de 15 minutos, sostuvo que esa disposición no se cumple y que tampoco existe una fiscalización efectiva.
La consecuencia, afirmó, es que en determinados momentos el acceso peatonal queda obstruido, obligando a quienes intentan ingresar a bajar hacia la calle y rodear los vehículos estacionados. Para la edil, esto agrega un riesgo innecesario a la circulación de peatones.
Señalización, iluminación y estacionamiento: las otras deudas
A las dificultades físicas del acceso se suman, según su planteamiento, problemas de señalización e iluminación. Casavalle indicó que el ingreso no está claramente señalizado y que el sector carece de una iluminación específica, más allá de la iluminación general de la calle.
La preocupación adquiere mayor relevancia, señaló, por el volumen de personas que utilizarán la terminal. Aunque no existe un número oficial único de ómnibus diarios —las frecuencias varían de acuerdo con el día de la semana, la temporada y los horarios de las distintas empresas—, consideró que el flujo de pasajeros será elevado.
Ese movimiento, recordó, constituye precisamente una de las razones por las que se construye una nueva terminal para una ciudad como Durazno. Por eso, sostuvo que la accesibilidad y la seguridad peatonal deberían estar contempladas no solamente una vez finalizada la obra, sino también durante su ejecución.
“Garantizar la accesibilidad y seguridad peatonal durante las obras en una terminal de ómnibus es fundamental”, planteó, en particular para evitar accidentes y asegurar el libre tránsito de personas con movilidad reducida, adultos mayores y usuarios en general.
Solicitud
En ese sentido, Casaballe enumeró una serie de medidas que, a su entender, deberían incorporarse mientras continúan los trabajos. Entre ellas mencionó la creación de rutas accesibles y caminos peatonales provisionales con un ancho mínimo de 1,20 metros, de manera que puedan circular sillas de ruedas y coches de bebé.
También reclamó superficies firmes y regulares, con pavimento continuo en el tramo de vereda utilizado para acceder a la terminal. A esto agregó la necesidad de instalar cartelería de alta visibilidad, con pictogramas claros, tipografía grande y colores contrastantes que permitan identificar fácilmente los recorridos.
La iluminación fue otro de los puntos señalados. La edil pidió que los senderos peatonales provisionales se mantengan adecuadamente iluminados durante la noche y en aquellos sectores techados o que puedan presentar condiciones de baja visibilidad.
También reclamó una mayor fiscalización del estacionamiento, especialmente durante las horas de mayor movimiento. La existencia del cartel que establece un máximo de 15 minutos, dijo, debería estar acompañada por controles que permitan garantizar su cumplimiento.
Para la curul frenteamplaista, estas medidas no deberían quedar libradas a una etapa posterior de la obra. Sostuvo que corresponde al consorcio encargado de los trabajos brindar las condiciones necesarias para que la población pueda circular de manera segura y accesible mientras continúan las obras.
“Queda aún un tiempo de obra más que considerable”, señaló, por lo que consideró necesario implementar las mejoras a la brevedad.
La edil insistió en que no se trata de un planteamiento nuevo. Recordó que los problemas de accesibilidad ya habían sido abordados en la Junta y posteriormente planteados ante el consorcio responsable de la obra, durante la sesión extraordinaria realizada cinco meses atrás en el propio recinto legislativo.




