
El crecimiento económico permitió al departamento subir del puesto 14 al 8 en el ranking nacional de ingreso por habitante. Sin embargo, el informe advierte que el gran desafío es transformar las grandes inversiones en más empleo, empresas y oportunidades para los duraznenses.
DISERTACIÓN COMPLETA Ignacio Munyo
Según explicó el director ejecutivo de CERES, Ignacio Munyo, Uruguay no cuenta con un Producto Interno Bruto desagregado por departamento, por lo que el equipo técnico debió construir sus propias estimaciones. El resultado muestra que, entre 2008 y 2025, la economía de Durazno creció a un ritmo promedio anual del 3,5%, por encima del 2,5% registrado a nivel nacional.
El estudio vincula buena parte de esa transformación con las inversiones y la infraestructura desarrolladas en los últimos años, entre ellas UPM 2, el Ferrocarril Central, la modernización del aeropuerto, la Ruta 5 y la presencia de UTEC. Para Munyo, esa combinación colocó al departamento en una posición especialmente favorable para atraer nuevas inversiones.
Pero el crecimiento económico no resuelve, por sí solo, todos los problemas. El propio informe plantea que el desafío ahora es conseguir que las grandes inversiones tengan un impacto más directo en la vida cotidiana de los duraznenses, mediante la creación de nuevas empresas, proveedores, servicios y empleos de mayor calidad.
Los números del mercado laboral muestran parte de esa realidad: el estudio estima que en Durazno hay unas 2.700 personas desocupadas, 3.200 subempleadas y 1.600 jóvenes que no encuentran trabajo. Además, de los 28.400 ocupados del departamento, unos 6.600 se desempeñan en condiciones de informalidad.
CERES identifica cinco áreas con potencial para impulsar una nueva etapa de desarrollo: la logística, la tecnología aplicada a la agroindustria, los encadenamientos productivos, el turismo y un mayor aprovechamiento del agua. También señala desafíos que deberán resolverse, como la formación y retención de trabajadores calificados, la coordinación entre instituciones y algunas carencias de infraestructura interna.
"La mesa está servida", resumió Munyo al cerrar su presentación. La cuestión, según el estudio, es si Durazno logrará convertir la infraestructura y las grandes inversiones ya instaladas en un desarrollo más diversificado y en oportunidades que lleguen con mayor fuerza a la población del departamento.
El informe también aporta un dato demográfico que ayuda a dimensionar el momento que atraviesa el departamento: Durazno fue uno de los pocos lugares del país donde aumentó la población entre los últimos dos censos. El crecimiento fue del 5%, lo que lo ubicó como el séptimo departamento con mayor aumento poblacional, en un país donde el estancamiento y la disminución de habitantes son una preocupación creciente.
Sin embargo, CERES advierte que atraer y retener personas sigue siendo un desafío. Solo el 18% de los residentes nació fuera de Durazno y apenas el 1% de la población proviene de otros países. Para un departamento que busca consolidarse como destino de inversiones y nuevas oportunidades, el estudio plantea la necesidad de preguntarse cómo lograr que más personas elijan vivir y desarrollar su actividad aquí.
En el plano social, el informe también muestra algunos indicadores favorables. La pobreza alcanza al 10,4% de la población, por debajo del promedio nacional de 16,6%, mientras que los asentamientos regulares pasaron de tres en 2018 a uno en la actualidad (en terminación calle Herrera). Son datos que, junto al crecimiento económico, dibujan un Durazno en transformación, aunque con desafíos todavía abiertos para que ese progreso se traduzca en una mejora sostenida para todos.




