La seguridad social. Escribe Saúl Moisés Piña

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Las complicaciones de la economía deparan trastornos a todos los integrantes de la sociedad. La inflación tiene mayor incidencia a quienes cuentan con recursos limitados para enfrentar las consecuencias de encarecimiento.


Pero este mal se acentúa para aquellos que integran las denominadas clases pasivas, es decir los jubilados y pensionistas, que en su gran mayoría disponen para subsistir de una magra suma. Es importante tener en cuenta para apreciar la situación de los pasivos, que estos no reciben un favor ni una dádiva, ni una ayuda. 

El monto de su pasividad, debiera representar en rigor de la verdad, un seguro de bienestar que les permitiera solventar en su retiro, un modo de vida decoroso.

Las jubilaciones y las pensiones responden a una inspiración de solidaridad y el hecho de que los acogidos al beneficio de retiro de pensión usan de un derecho abonado con sacrifico y trabajo y con aportaciones pagadas durante muchos años de actividad. 

De todos modos, se sabe que existen jubilaciones de privilegio de gente que tuvo la suerte de ocupar algunos cargos por motivaciones políticas y que hoy cobran buenas retribuciones.

Es de justicia buscar las soluciones de equidad con el objetivo de eliminar los abusos y privilegios en la otorgación de jubilaciones. Debemos tener en consideración que la mayoría de los pasivos invierten sus haberes en el comercio local. No gastan en vacaciones en “José Ignacio” o viajes al exterior. 

Una reciente encuesta indica que el 31% de los ciudadanos consultados calificaron como “mal” el sistema jubilatorio y el 78%, respondió que el monto de jubilación será menor que lo que ahora gana en actividad .

Para el presente año el incremento anual para los pasivos oscilará en el 7%, es decir más bajo que el índice de inflación. En estos días se anuncian movilizaciones de varios sindicatos de trabajadores que ganan muy bien, por aumento de salarios. No hemos visto el interés del PIT-CNT, por el panorama de los pasivos, un sector ignorado, que no tiene vía para poder manifestar. 

Es tiempo de que se aceleren los estudios sobre el funcionamiento del Banco de Previsión Social, en la búsqueda de mecanismos que permitan el mejoramiento de las pasividades. 

Es muy claro que la seguridad social tiene un costo y que los recursos se logran de los impuestos que genera la actividad comercial privada, por lo que resulta también vital, que las fuentes de ocupación tengan protección, evitando las paralizaciones, como manera de proteger las arcas del Estado, que en definitiva es de todos los uruguayos.

Los que de verdad dejaron vida y aportes para gozar de un retiro decoroso, merecen soluciones que contemplen su legítimo interés. 

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