
La expresión “Diálogo Social”, impulsada por el gobierno nacional como uno de los ejes de discusión sobre seguridad social y otros temas estructurales, llegó este jueves 7 de mayo, al recinto de la Junta Departamental de Durazno, aunque no precisamente en tono conciliador.
Desde su banca, el edil del Partido Nacional, Enrique Erramuspe, utilizó buena parte de su exposición para cuestionar con dureza el proceso impulsado por el oficialismo en torno a la seguridad social y otros asuntos estructurales. Lo hizo sin matices: dijo que, a su entender, se trata de una propuesta que “endulza los oídos de la gente”, genera expectativas e ilusiones, pero que, en el fondo, no pasa de ser “un circo” y “una farsa”.Según desarrolló ante el plenario, detrás del concepto de diálogo existiría, en realidad, un mecanismo donde “un grupo resuelve entre cuatro paredes” y termina imponiendo decisiones apoyado en su mayoría parlamentaria.
Bajo esa lectura, Erramuspe defendió la decisión de los partidos de la Coalición Republicana de no integrar ese ámbito de discusión. Participar, sostuvo, implicaba hacerlo desde una posición de minoría, sin posibilidades reales de influir en los resultados.
Pero el curul nacionalista fue más allá del cuestionamiento al formato
Afirmó que, en varios de los temas hoy reabiertos por el gobierno, el verdadero diálogo social ya tuvo lugar en las urnas durante 2024, en alusión al plebiscito vinculado a la seguridad social. Recordó que para aquella instancia se reunieron firmas, se movilizó al electorado y finalmente la ciudadanía se expresó. Por eso, según argumentó, intentar ahora modificar lo que, a su juicio, ya fue rechazado en las urnas, equivale a desconocer la voluntad popular.
Durante su intervención Erramuspe apuntó, además, al partido de gobierno que lidera el Frente Amplio por recurrir con frecuencia a mecanismos de democracia directa -como plebiscitos, referéndums y campañas de firmas-, pero de buscar otros caminos cuando los resultados no acompañan sus objetivos políticos.
El foco de sus críticas se desplazó luego hacia el sistema previsional y, particularmente, hacia las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional.
El curul defendió la continuidad de las AFAP y recordó que en el pasado ya existieron mecanismos para que los trabajadores eligieran entre permanecer en ese sistema o migrar hacia el régimen administrado por el Estado. Según afirmó, muchos optaron por continuar donde estaban.
Por eso, advirtió que cualquier intento de modificar ese esquema tendría un trasfondo económico mucho más profundo. Según expresó, detrás del debate existiría el interés de administrar los cerca de 22.000 millones de dólares acumulados en esos fondos, dinero que describió como propiedad de los propios trabajadores y ahorristas.
“Eso es una apropiación indebida”, sostuvo en uno de los pasajes más enfáticos de su discurso, al cuestionar la posibilidad de que esos recursos queden bajo control estatal.
La crítica no quedó ahí
Erramuspe aseguró que, a más de un año de iniciado el nuevo gobierno, el país sigue sin un rumbo claro. Habló de contradicciones internas dentro del oficialismo y puso como ejemplo los discursos escuchados durante el acto del 1º de Mayo, donde -según señaló- hubo cuestionamientos a tratados internacionales, a empresas multinacionales y a Estados Unidos, para luego ver, apenas días después, al presidente de la República (Yamandú Orsi) compartiendo actividades en un portaaviones de EEUU con autoridades norteamericanas.
“Realmente es una contradicción”, resumió
Ya en la parte final de su exposición, el edil incorporó otro frente de preocupación: la educación y las prestaciones sociales.
Según expresó, existen señales que apuntarían a flexibilizar ciertos requisitos educativos vinculados al acceso a beneficios sociales, una posibilidad que rechazó con firmeza. Para Erramuspe, exigir la concurrencia a clases ha sido históricamente una herramienta para promover formación, disciplina y oportunidades.
Eliminar esas exigencias, advirtió, podría abrir la puerta a una sociedad con menos educación y ciudadanos más vulnerables a la manipulación política.
Fue entonces cuando elevó aún más el tono de su discurso
Erramuspe dijo ver señales de un camino “totalitario”, con una creciente concentración estatal sobre los recursos, las decisiones y, eventualmente, sobre las libertades individuales. A su juicio, detrás de algunas de las reformas impulsadas podría existir la intención de avanzar hacia un modelo donde el Estado administre no sólo los fondos, sino también buena parte de las decisiones personales de los ciudadanos.




