
La frustrada instalación del emprendimiento energético proyectado para Baygorria volvió a encender este jueves 30 de abril el debate en la Junta Departamental de Durazno, aunque esta vez el foco dejó de estar exclusivamente en el proyecto y se desplazó hacia el terreno político. La edil del Partido Nacional, Libertad Pintos, tomó la palabra en la sesión ordinaria, retomó cuestionamientos ya planteados por otros actores políticos y elevó el tono hasta convertir su exposición en una crítica frontal al gobierno nacional y, en particular -aunque sin nombrarla-, a la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona.
Pintos abrió su intervención reconociendo que el tema ya había sido abordado por otros compañeros de sector, aunque dejó en claro que aún quedaban cosas por decir. Lo primero que descartó fue que la decisión de dejar a Durazno fuera del emprendimiento obedeciera a razones técnicas, administrativas o energéticas. Para la curul nacionalista, lo ocurrido responde exclusivamente a una decisión política.Según expresó ante el plenario, cuando “la ministra nos quita a Durazno la posibilidad de tener ese emprendimiento para tener bastante más luz, es político, más claro que el agua”.
A partir de allí, la edil amplió su crítica hacia el propio debate departamental y cuestionó a quienes, según su visión, no defendieron con suficiente convicción los intereses del territorio. Sin mencionar nombres de curules, sugirió incluso que algunos de quienes opinaron sobre Baygorria ni siquiera conocían el lugar.
En contraste, reivindicó su vínculo personal con la localidad, a la que dijo haber visitado en numerosas ocasiones. Habló de jornadas de pesca, del movimiento constante de visitantes y de un espacio que —según sostuvo— está lejos de ser marginal dentro del mapa turístico y recreativo del departamento.
Baygorria, dijo, merece seguir creciendo
Fue en ese tramo cuando el discurso dejó el plano institucional y adquirió una carga más emocional. Con una mano apoyada sobre el pecho, Pintos apuntó directamente hacia la conducción ministerial y aseguró que “esa señora ministra” parece tener “algo contra Durazno o contra nuestro Intendente”, una situación que calificó de “muy lamentable” en momentos en que —según dijo— el interior intenta generar oportunidades y prosperar.
La dirigente nacionalista también apeló a la memoria del departamento. Recordó los años posteriores a la culminación de las grandes obras en Baygorria, cuando comenzaron a quedar libres las viviendas construidas para el personal. Describió aquellas casas como construcciones amplias, sólidas y con potencial para múltiples emprendimientos, y evocó las gestiones realizadas en su momento por los exintendentes Raúl Iturria y Carmelo Vidalín para recuperarlas, iniciativas que —según reconoció— nunca llegaron a concretarse.
Sin embargo, fue el cierre de su intervención el que terminó marcando el tono político de la jornada.
Pintos trasladó la discusión al escenario nacional y vinculó lo ocurrido con Baygorria a lo que definió como un momento de inquietud electoral dentro del Frente Amplio. Según sostuvo desde su banca, “como ven que bajan y bajan los votos al presidente, al intendente de Montevideo que es medio país, están nerviosos”.
Y remató, ya sin matices: “Nos van a empezar a dar y nos van a seguir dando… porque están muy nerviositos ya a esta altura”.





