
La muerte del doctor Luis Alberto Beguiristain Francia provocó este martes una profunda conmoción en Durazno. Reconocido mastólogo, incansable promotor de la prevención y profesional de consulta permanente para generaciones de pacientes, su partida deja un vacío difícil de llenar en la comunidad médica y en la sociedad duraznense.
Sus restos fueron velados en la sala Bazzi entre las 11:00 y las 13:00 horas. Posteriormente, se informó que serán cremados en fecha y hora a confirmar, según comunicó a DURAZNO DIGITAL Organización Centro Sur.Beguiristain construyó una trayectoria que trascendió el ejercicio de la medicina. Durante años se convirtió en una de las voces más activas en la concientización sobre el cáncer de mama, una causa a la que dedicó buena parte de su vida profesional. Su compromiso con la prevención era tan constante como sencillo en sus formas: cada día 29 enviaba a los medios de comunicación un mensaje que ya se había vuelto una costumbre para muchos uruguayos: “Hoy es día de ñoquis y de autoexamen mamario”, recordaba, apelando a una asociación cotidiana para instalar un hábito capaz de salvar vidas.
Ese gesto, repetido mes tras mes, resumía una manera de entender la medicina. No se limitaba al consultorio ni a los horarios de atención. Su preocupación por la salud pública encontraba espacio en cada conversación, en cada entrevista y en cada oportunidad de promover el diagnóstico precoz como herramienta fundamental frente a la enfermedad.
Quienes lo conocieron destacan no sólo al profesional, sino también al hombre. Pacientes, colegas y amigos evocan su cercanía, la calidez de su trato y la disposición permanente para escuchar y orientar en momentos de incertidumbre. Su nombre quedó asociado a una práctica médica ejercida con rigor, pero también con humanidad.
La huella que deja trasciende los reconocimientos y los cargos. Permanece en las personas a las que acompañó, en las vidas que ayudó a cuidar y en una comunidad que hoy despide a uno de sus médicos más queridos.




